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La cría de gazapos |
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Primeros pasos |
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| Puede parecer una broma, pero sé de gente que un buen día ha descubierto repentinamente gazapos en la jaula de sus mascotas cuando estaban convencidos de que tenían a dos conejos del mismo sexo. Puede suceder que en el establecimiento donde compraste los conejos se equivoquen al decirte su sexo, así que, si no quieres sorpresas de última hora, cástralos cuanto antes. |
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| En todo caso, deberías aprender a identificarlos para saber a qué atenerte. Nunca te fíes de su conducta sexual, como montar, ya que las hembras pueden mostrarla de igual manera que los machos e inducirte a error. Espera a que los conejos tengan 4 ó 5 meses, ya que antes es muy dificultoso diferenciarlos, y mírales entonces el sexo tal y como explico en "Reproducción". Si aún así te parece imposible, fíjate en su barriga y en si alguno de los conejos ha desarrollado tetillas, pues entonces será una hembra. En el caso de que siguieras dudando, visita a un veterinario para que te lo resuelva. |
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| Cuando ya estés seguro de que tu coneja está embarazada (ver "Reproducción"), lo primero que debes hacer es retirar al padre o a cualquier macho que viva junto a ella. Si has pensado en castrarlo, ahora es un momento perfecto para hacerlo, mientras la madre pare y se ocupa de las crías. El macho probablemente no dañe a los gazapos, pero podría querer montar de nuevo a la coneja o incluso hacerlo cuando ésta esté recién parida, lo que sería fatal para ella y podría afectar seriamente su salud. Separando al macho en otra jaula y eliminando todo contacto con ella proporcionarás más tranquilidad a la madre en estos momentos tan delicados. No debes volver a juntarlos de nuevo hasta 2 meses después del nacimiento de los gazapos, siempre y cuando la recuperación de la madre haya sido total. Ahora es el momento de pensar en castrarla a ella también. Y en unos meses deberás tomar una decisión en lo que concierne a las crías. |
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| Otro detalle a tener en cuenta es el nido. El instinto de la madre le llevará a construir uno arrancándose su propio pelo y con algunos materiales que deberás proporcionarle, como heno, paja o hierba natural. |
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Recién nacidos |
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| Las mamás conejo amamantan a sus crías durante aproximadamente 5 minutos al día, en una o dos tomas a lo sumo. Generalmente lo hacen en plena noche o al amanecer y será el único momento en el que se acerque al nido para cuidarlas. La leche materna es muy rica y llenará a los gazapos en pocos minutos, por lo que no debes asustarte si piensas que la madre no pasa tiempo con sus hijos o crees que no les alimenta lo suficiente. Para que te hagas una idea, la primera toma de leche no tendrá lugar hasta bien entrada la noche del día en que hayan nacido y no esperes que los amamante nada más nacer. |
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| Te parecerá extraño que no se siente junto a las crías para calentarlas como hacen otros mamíferos y aves. En vez de eso, construirá un nido para mantenerlas calientes entre las tomas de leche, por lo que no la fuerces a quedarse junto a ellas. Su conducta tiene un sentido, ya que en estado salvaje es necesario que la madre se mantenga apartada del nido el máximo tiempo posible para evitar llamar la atención de depredadores por su olor, del que aún carecen los gazapos. En cambio, sí observarás que tras amamantarlos los limpia y les lame su barriga y su ano para estimularles a evacuar. Ten en cuenta también que los gazapos deben criarse en el interior de la casa para evitar que se enfríen. |
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| Las tomas de leche son un momento muy delicado, que requieren de mucha tranquilidad y silencio. Si la madre no se siente segura a causa del ruido o de la atenta mirada de toda tu familia, puede ser que amamantar a los gazapos se convierta en algo estresante para ella y deje de hacerlo. Por este motivo, sitúa la jaula de la madre y las crías en una habitación pequeña, tranquila y guarnecida del frío. |
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| Coloca el nido que haya construido la coneja en la esquina opuesta a la que suela utilizar para orinar y acuérdate de ir reemplazándolo cada 3-4 días por motivos de higiene, ya que los gazapos orinarán allí. Esto se hace levantando a las crías de la jaula, quitando el pelo de la madre sucio y dejando el que esté más limpio, junto con el que construirás un nido nuevo, y cambiando el lecho de la jaula. |
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| Es recomendable que vayas examinando a las crías para controlar que se estén alimentando correctamente, pues es probable que no presencies la mayoría de las tomas. Debes observar el estómago de los gazapos, que salga hacia fuera como una pequeña barriguita; que su piel tenga un color rosado, no amoratado ni azul; que por la mañana temprano estén calientes; que las tetillas de la madre estén abultadas, rosadas y redondas y que se haya arrancado pelo de su vientre para despejarlas; que los movimientos de las crías no sean dificultosos; y, finalmente, que no lloren constantemente, ya que deberían permanecer todo el día quietecitos y calmados. Si lloran frecuentemente es que no están siendo alimentados. |
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| La tarea de examinar a los gazapos debe hacerse con cuidado de no dejarles impregnados con tu olor. Antes de cogerles acaricia la piel de la madre para eliminar en lo posible tu olor personal o frótate las manos con menta. En cualquier caso, no los cojas jamás si llevas perfume, pues la madre podría rechazarlos ante un olor tan fuerte y extraño. Lo mejor es tocarlos lo menos posible hasta que sean lo suficientemente mayores para abandonar el nido por sí mismos. Haz la primera revisión al día siguiente de su nacimiento sólo para retirar aquellas crías que hayan podido morir. |
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| Los gazapos nacen desprovistos de pelo y totalmente ciegos. A la semana ya tienen la mayoría del cuerpo cubierto, a los 6-10 días empiezan a abrir los ojos y a las 5-6 semanas son destetados. Es importantísimo respetar el tiempo de destete, pues precipitarlo puede acarrear problemas importantísimos en la salud de los conejitos, pudiendo incluso morir. También debes saber que a los 10 días, las crías comienzan a comer el cecum (esas heces blandas, húmedas y con forma de tiras) de su madre, lo cual es fundamental porque les aporta nutrientes básicos y les ayudará más adelante a cambiar la dieta de la leche a alimentos sólidos. |
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| Ante cualquier problema con las crías, con una madre que no las alimenta correctamente o ante una posible muerte de la madre tras su nacimiento, es importantísimo que acudas a un veterinario especialista en conejos lo antes posible para que te explique como alimentarlas tú mismo y con qué tipo de leche. Mientras tanto, y sólo como medida de urgencia, puedes ponerles unas gotitas de miel o de mermelada de fruta en la boca para intentar elevar su nivel de azúcar en la sangre. |
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| También puede ser que la madre no esté lactando, por lo que con un medicamento adecuado se le puede estimular a hacerlo en 24 horas. Y ante la muerte de la madre, puedes ponerte en contacto con algún criador para que otra hembra recién parida pueda criarles durante las primeras 8 semanas. |
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Canibalismo |
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| Existe la posibilidad de canibalismo entre una madre y sus crías, aunque parezca algo aberrante. Es una actitud posible que una madre se coma a sus recién nacidos, como pasa en muchas especies de mamíferos, pero esta conducta tiene siempre un motivo y conviene saberlo para no quedar confundidos ante una reacción tan cruel. |
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| En ocasiones una madre puede herir a sus gazapos porque sus uñas no han sido cortadas antes del nacimiento, porque el nido no está limpio ni es el adecuado por falta de material para construirlo, por una deficiencia nutricional o porque está estresada a causa de demasiada actividad a su alrededor. Las madres de edad muy precoz e inmaduras, especialmente las de menos de 6 meses, pueden no entender lo que les ha sucedido y volverse muy nerviosas obviando cualquier tipo de preparación antes del parto. Por esta razón, pueden abandonar a sus hijos sin motivo aparente, por el hecho de haber dado a luz crías en mal estado de salud o por notar un olor extraño en ellas. |
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| También no hay que descartar que el padre de las crías sea de mayor tamaño que la madre, y en el momento del nacimiento éstas sean demasiado grandes para salir al exterior. La madre podría herirlas en su intento por ayudarlas a salir. En este caso corren peligro las vidas de los gazapos y de la madre, por lo que se debe requerir la presencia de un veterinario. |
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| Debes tener en cuenta todas estas posibilidades e intentar minimizar el riesgo de que algo así pueda ocurrir. |
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Criar o no criar |
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| Los conejos son originariamente animales de presa, y como tales, pueden concebir camada tras camada con el fin de mantener su especie a salvo de la gran cantidad de depredadores que les acechan. Esta estrategia es muy efectiva en la naturaleza, pero bastante molesta para un animal doméstico. |
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| Los conejos adquieren su madurez sexual entre los 5 y 7 meses de edad. Se diferencian de otros mamíferos en que la hembra ovula después de haber sido montada por un macho y por este motivo no menstrúa. A esto se le llama ovulación inducida. De este modo, tal y como he explicado anteriormente, la hembra debe ser separada del macho durante y tras el embarazo para evitar que pueda volverse a quedar embarazada a las 24 horas de haber dado a luz. |
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| El embarazo y el parto no siempre son placenteros y pueden desencadenarse problemas magnificados si la hembra es demasiado joven. Tras el nacimiento, deberás responsabilizarte de toda una camada, que puede ser de 3 a 5 gazapos. También puedes buscar una familia que esté dispuesta a adoptar alguno, aunque es difícil asegurarse de que los cuidarán tan bien como se merecen. Si te quedas con todos los gazapos, te expones a que en pocos meses se monten entre sí y te llenen la casa de conejitos, a no ser que los castres a todos. O sea, no todo es tan sencillo como parece y debes planteártelo seriamente antes de decidirte a dar el paso. |
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Si no estás dispuesto a pasar por todas estas responsabilidades y sólo deseas un compañero para tu mascota, puedes acoger a un conejo abandonado de algún refugio y salvarle la vida (www.refugios.org). En este caso es importante que castres a la nueva pareja para proporcionarles mejor calidad de vida. Tanto en machos como en hembras eliminarás la posibilidad de tumores cancerígenos, decrecerá su agresividad, aprenderán a hacer sus necesidades en el sitio apropiado, y lo más importante, prevendrás camadas no deseadas.
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