Adiestramiento

Me gusta mi jaula, pero también adoro corretear por la habitación y por el jardín al menos 4 horas al día, aunque no hay problema si un día no me sacan. Somos animales de costumbres nocturnas y por esa razón solemos dormir durante el día. Preferimos salir a pasear al atardecer, anochecer y amanecer, que es cuando nos sentimos más activos.
Durante los primeros días, me sentía temerosa, me arrimaba a la pared para sentirme protegida, pero pronto busqué las caricias de mis dueños y perdí el temor.


Los primeros meses, mis salidas fueron siempre vigiladas, pues nunca se sabe las trastadas que se me pueden ocurrir. Mucho cuidado con los cables de la electricidad, ya que nos encanta morderlos, y con los paseos por los balcones, pues podríamos saltar al vacío. Y, por supuesto, debemos aprender que no todo se puede morder.
Me encanta jugar con cajitas de cartón, trapos, ovillos de lana o con algún juguete de goma o mimbre. Aprendí a responder por mi nombre porque me premiaban con deliciosa comida, ¡ésa es la mejor recompensa!


Lo que más me cuesta es orinar en la jaula porque durante los períodos de celo olvido mis buenos modales. Ahora ya está del todo controlado porque estoy esterilizada y vuelvo a ser tan limpia como antes, pero estuve a punto de agotar la paciencia de mis dueños. Siempre elijo el mismo rincón para hacer mis necesidades, por lo que situaron allí mi jaula y me premiaban con comida y alabanzas si lo hacía bien. El olor de la orina es lo que me hace volver allí, así que, si me equivoco, mis dueños limpian la zona manchada con un spray anti-orina o con vinagre blanco, y ya no vuelvo más.
No se logra nada chillándome o pegándome, pues no entiendo ese tipo de reacciones. Basta con decirme NO en tono firme y que me introduzcan en la jaula para darme cuenta de mi error.


Consejos

Los conejos no pueden ser entrenados como los perros, lo cual no significa que sean estúpidos. Al contrario, entienden las cosas pero no les gusta demasiado obedecer. Entrenar a un conejo puede llevar meses y requiere paciencia en épocas de celo, pero siempre será más sencillo si el conejo está operado, pues se vuelven más dóciles y dejan de orinar por todas partes marcando el territorio. (Ver "Nuevas Secciones")
La mayoría de los perros sienten el inmenso deseo de complacer a su amo. Sin embargo, los conejos no tienen la necesidad evolucionaria de ser sumamente cooperativos y muestran un carácter más independiente que puede ser modelado siempre que se le acostumbre con cariño y afecto físico.
Jamás abuses físicamente de tu conejo si no te obedece, pues te considerará su enemigo y no se le olvidará el castigo físico. Pegar a un conejo no es solamente peligroso para él (pues su esqueleto es muy frágil), sino que también es inútil y contraproducente. Se puede incluso volver agresivo y vengativo.
La manera ideal para enseñarles cuál es el comportamiento aceptable y cual no es a base de refuerzos positivos y negativos suaves, por ejemplo echándole un chorro de agua en el morro con un vaporizador  y decirle ¡NO! firmemente cuando el conejo es desobediente o dándole una palmadita floja en el culete mostrando nuestro disgusto. Y sobretodo celebrando por todo lo alto cuando lo haga bien y premiándole con caricias, palabras cariñosas y algún capricho apetecible tipo apio o alcachofa.
Los dueños debemos aceptar ciertos comportamientos inherentes a su naturaleza: masticar muebles, excavar, orinar en un rincón. Se puede poner remedio facilitándoles cartón o madera para que desgasten sus dientes, alfombritas 100% algodón o sisal para excavar y una palangana grande con sustrato orgánico para orinar.
Si el conejo insiste en orinar en una esquina a pesar de usar vinagre blanco como desinfectante y haberle regañado en varias ocasiones, date por vencido y ponle una cajita en ese rincón. ¡Aprenderá! Recuerda, si finalmente pierdes la esperanza, que el adiestramiento de un conejo operado es sencillísimo en este sentido. Basta solamente con empapar un papel en su orina y colocarlo donde desees que haga sus necesidades. El olor hará que el conejo responda correctamente y lo recuerde en el futuro.
Viviendo con un conejo se aprende a llegar a acuerdos y a la larga eso nos hace más tolerantes.