Adopción

De entre los muchos gazapos que había en la jaula, mis dueños me escogieron a mí porque era totalmente blanca y con los ojos rojos: soy de raza armiño y por eso me llamaron White. La mayoría de establecimientos venden como enanos a gazapos que luego resultan ser razas medianas-grandes y conviene saberlo antes de comprar para no llevarse a engaños. Generalmente, en España es complicado encontrar conejos de razas puras y casi todos procedemos de mezclas, incluida yo. Los vendedores suelen llamar "enanos" a los conejos domésticos y esta denominación se ha extendido tanto que hasta nuestros dueños nos llaman así. En realidad, razas enanas sólo hay 3 (menos de 1 kg.) y casi todos pertenecemos a razas medianas (alrededor de 2 kg.). Como dicen mis dueños, mejor porque así hay más chicha para acariciar.
Yo estaba durmiendo plácidamente entre mis hermanos cuando dos manos enormes me sujetaron y me metieron en una caja: ¡empezaba la aventura! Cuando elijas un conejo, ten en cuenta que éste no se halle aislado del grupo y que no muerda, ya que puede ser signo de falta de sociabilidad o de inadaptación futura.  Fíjate también en que su pelo sea brillante y sedoso, que sus ojos sean vivos sin legañas y en el constante movimiento de la nariz, que deberá estar limpia de mucosidades. También es fundamental que el conejo no sea exageradamente pequeño, pues podría haber sido destetado antes de tiempo. Lo mejor es que tenga como mínimo 6 semanas de vida. Pregunta también su sexo para no equivocarte al escoger su nombre. Y finalmente, fíjate en sus orejas. Si son largas en comparación con el cuerpo, el conejo será de una raza grande; si son proporcionales a su tamaño, será de una raza mediana.
A ellos les daba igual, pero yo era una hembra. Debes saber que a partir de los 6 meses llegamos a la edad adulta, y con ella empiezan nuestros períodos de celo. Nos suele cambiar el carácter por la subida de hormonas, solemos marcar incesantemente el territorio a través de los olores y de la orina que producen ciertas glándulas situadas en el ano y, en general, nos volvemos un poco locos. Si optas por un macho, es recomendable castrarlo durante esta etapa para apaciguar su comportamiento, que puede volverse agresivo y sucio durante los períodos de celo. Las hembras también sufrimos el celo y, en nuestro caso, es fundamental esterilizarnos, pues solemos desarrollar cáncer de útero o de ovarios con la edad. (Ver "Reproducción"). Se nos opera porque estamos diseñados para tener varias camadas al año y eso es imposible en conejos domésticos, por lo que tanto nuestros dueños como nosotros sufrimos las consecuencias. Si lo deseas, puedes hacernos criar alguna vez, pero conviene operarnos de todos modos después y ser responsable con la descendencia que podamos tener.


Mis dueños quisieron un solo conejo. De ellos recibo toda la compañía y el amor que necesito, pero si deseas un compañero de juegos para tu nuevo amigo, te recomiendo los cobayas, con los que convivimos perfectamente en la misma jaula previa aclimatación. Con los conejos de nuestro mismo sexo solemos pelearnos si no se nos acostumbra desde pequeños, y desde luego, con los del sexo opuesto ni te cuento, por no mencionar la descendencia descontrolada. Si quieres dos conejos en tu casa, empieza por operarles a ambos y tener paciencia, aunque eso tampoco es garantía. Cada conejo es un mundo y nunca se sabe de antemano si se llevará bien con otro de su misma especie.
¡Odio a los perros y a los gatos! Me asustan y se abalanzan sobre mí como locos. Deben pensar que soy un buen bocado… Sin embargo puedo aprender a convivir con ellos después de un período de adaptación. (Ver "Nuevas Secciones")


Consejos

Para ganarte la confianza de tu conejo, debes ponerte en su piel. Se encuentra rodeado por un ambiente nuevo, un olor extraño y recientemente separado de su único hogar conocido y de su familia. Él no sabe tus intenciones, si eres amigo o enemigo, si te lo quieres comer o dejarlo encerrado en su jaula para siempre. Debes ganarte su confianza poco a poco, puede tomar un día, semanas o meses. Depende de su carácter y de tu paciencia y cariño.
Siéntate en el suelo y déjale salir de su jaula sin cogerle ni agobiarle, mientras le hablas suave y dulcemente. Hazlo primero en una habitación pequeña, hasta que se acostumbre a ti. No esperes que venga enseguida, déjale que lo huela todo, incluso a ti, y evita la tentación de cogerle. Puedes también tentarle con algún bocado apetitoso y empezar a rascarle la frente, cosa que les encanta.


De este modo, tu conejo aprenderá que eres su amigo y creará un fuerte vínculo hacia ti, buscando tus caricias y tu compañía. Y sobretodo, recuerda que sólo es cuestión de tiempo y que imponerte a él o perseguirle puede arruinar todos tus esfuerzos.